Carolina Nebbia

¿LEEMOS UN CUENTO?

14:30

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LA NAVIDAD DE LOLA

Aquella mañana soleada de principios de Diciembre, Lola pasó caminando con su uniforme y sus dos colitas por la juguetería, sitio obligado hacia la escuela, y vió algo que la dejó sorprendida… paralizada. Cinco niños de su edad con sus manitos embarradas apoyadas en la vidriera de aquella juguetería, admiraban con ojos empañados de lágrimas los preciosos juguetes que había adentro.
Siguió su camino, llena de preocupación, de impotencia y tristeza; faltaban sólo unos pocos días para Navidad, una fecha tan especial, tan mágica, pero Lola se dio cuenta en ese momento de que no lo era para todos igual.
En la hora de matemáticas, no pudo resolver ni siquiera una situación problemática; aquella imagen de la juguetería invadía sus pensamientos, rasgaba su corazón, era como una foto en su mente y sobre la hoja cuadriculada, con su microfibra negra decidió escribirle un mensaje a Papá Noel, de puño y letra.
Millones de interrogantes, impulsos frágiles de una niña que podía ver más allá del horizonte, que podía oír más allá del viento… Lola sabía que la respuesta llegaría de alguna manera.
(Carta)
Querido Papá Noel: Te escribo sin saber, ni esperar tu respuesta… Te escribo porque siento dolor en mi corazón. Quiero que la magia de la Navidad golpee la puerta del hogar de cada niño… Porque los niños somos promesas con alas, somos inocencia con voz alta, somos el futuro con color. Quiero paz en mundo… No quiero más vidrieras embarradas con manitos de deseo… Que nos invada la Navidad hoy cada día del resto de nuestras vidas.. Saludos. Lola
Su Contundente deseó voló, coló tan alto que se escuchó, porque cuando uno desea en voz alta, con el corazón, los deseos se cumplen…
Aquella noche de navidad, como en un sueño, Lola siguió un sendero de constelaciones eternas, que brillaban intensamente; que la llevó a un lugar apartado del ruido, de los apuros, de las bruscas realidades. Allí estaban los “Cinco Manitos Embarradas” pintando su propio cuadro de trazos de felicidad, de color. Navidad de alegría, música.
Los deseos sinceros de aquella niña tan sensible, se habían hecho realidad tal como el pintor cuando culmina su obra. El regalo de los niños con rostro de profunda alegría, fueron para Lola, el más preciado tesoro que pudo recibir en esa Navidad.
“Más sonrisas pintadas y menos manitos embarradas de deseos inalcazables”
Autora: Nía Chiarlo

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